
Lucía es valiente, es fuerte, es independiente, es luz.
En diciembre, con 18 años, salió del centro de menores de Alborache y encontró en JOOP su refugio, un lugar seguro dónde descubrirse a sí misma y cambiar su realidad gracias a la ayuda de Sabrina, su coach: “JOOP es un lugar para encontrarte a ti mismo y aprender a ser feliz; porque si no eres feliz, no puedes estudiar”, confiesa Lucía.
En una de las actividades de aula, Sabrina preparó un cuestionario para hacer reflexionar a los jóvenes acerca de los ámbitos personal, familiar y escolar. Al principio, ella pensaba que todo estaba bien, pero los resultados fueron reveladores y le impulsaron al cambio: “Yo pensaba que en la condición que estaba viviendo era feliz, pero me salieron los tres ámbitos negativos y mi cerebro hizo un clic”, admite la joven.
Actualmente ha dejado de consumir, ha conocido gente nueva, vive en un entorno sano con su abuela y su hermana pequeña y está estudiando un grado medio de atención a personas con dependencia para hacer el superior de integración social.
Lucía, gracias por ser la voz de tantos jóvenes que encuentran en JOOP su camino: “No todos los días son buenos, pero tú puedes ser bueno todos los días”.
Eres un ejemplo a seguir.

